Día 14: Franz Joseph Glaciar y Lago Matheson

Publicado: 10 de julio de 2012 en Uncategorized
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Después de casi todo el día conduciendo, decidimos que por fin tocaba dormir en cama y darnos una duchita, que desde de Picton no había sido posible. Además, cuando llegamos diluviaba, estaba cayendo una tormenta histórica, y ya se notaba que habíamos bajado unos 400 km desde Farewell Spit, porque hacía un “fresquito”…

Tras dormir 9 horas, “despiojarnos”, enchufarnos a internet unas horas y dos comidas como dios manda bajo techo, estábamos como nuevos. Michu no lo estaba tanto, le había caído encima algo de granizo y como 1000 metros cúbicos de agua… tenía el suelo de la parte de adelante empapada…

Bueno, nos encontrábamos ante un lugar de una belleza y de una grandiosidad como solo puede ser posible en Nueva Zelanda.

Los maoríes primitivos lo conocían como Ka Roimata o Hine Hukatere (“Lágrimas de la joven del alud”).  Según la leyenda, una joven perdió a su amante al caer desde uno de los picos, y su torrente de lágrimas se congeló formando el glaciar.

Fue explorado por primera vez por el austríaco Julius Haast en 1865, quien le dio el nombre de su emperador, Francisco José I de Austria.

Lo curioso de los glaciares de Franz Joseph y Fox es que se encuentran a muy baja altura y a unos 25 km de distancia del mar, condiciones tradicionalmente inapropiadas para que se genere un glaciar… pero en NZ todo es posible. En ningún otro lugar del planeta a esta altitud hay glaciares tan cerca del océnao.

El asombroso desarrollo de los glaciares se debe en gran medida a las incesante lluvia de la Costa Oste ( Efecto Föhn). La nieve caída en las amplias zonas de acumulación se fusiona con un hielo azul de 20 metros de espesor y se precipita por los valles. Los glaciares son muy poco empinados, por lo que el hielo recorre una larga trayectoria hasta que se derrite.

Lo que llama la atención de estos glaciares es la rápidez de su proceso de retroceso-crecimiento, el gran Franz suele avanzar 1 metro al día llegando a alcanzar los 5 metros de crecimiento, 10 veces más rápido que los glaciares alpinos suizos.

A ambos glaciares solo les separa 23 km, como no nos daba tiempo de visitar los 2, optamos por visitar el Franz Joseph, que tiene una acceso muy sencillo y prometía ser espectacular. Efectivamente, fue una experiencia grandiosa, ojalá se pudiera apreciar en las fotos…

Lo que puede parecer el sonido de una enorme nube de mosquitos, en verdad son decenas de helicópteros sobrevolando la zona. Los kiwis, como ya hemos comentado en algún otro post, son especialistas en exprimir cada recurso turístico, por ello, en la zona de los glaciares hay cantidad de compañías que ofrecen vuelos turísticos para bolsillos pudientes, no para unos backpackers como nosotros… 🙂

Luego, nos fuimos a comer nuestro sandwich de atún al lago Matheson, desde el que se apreciaba el glaciar Fox y el Aoraki, el pico más alto de New Zealand, alucinante. También alucinantes son las palomas de NZ que nos encontramos aquí, otro bicho autóctono que pesará fácilmente 800 gramos como veréis en la foto (http://es.wikipedia.org/wiki/Hemiphaga_novaeseelandiae).

Después de comer tocaba coger el coche otra vez, 120 km sin gasolina… Teníamos que dormir en Wanaka, pero eso ya es otro post.

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